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Traslademos
todo esto a España y tendremos el problemaelevado al cubo. Si en Londres
o en California no todo el mundo se veía capaz de
plantearse siquiera el formar un grupo, en los años de la
dictadura de Franco, había que echarle mucho valor (por no decir
cojones) para ponerse a tocar rock. No hablo de Los Bravos o los
Sirex
(de cuyo esfuerzo y mérito ni se me ocurre dudar) si no de quienes
rizaron el rizo escogiendo el peor de los caminos en un país que
bastante tenía con pensar en cómo iban a terminar cuarenta años
de calvario, y en el que quiero recordar
que hubo gente asesinada en aquellos días por llevar el pelo
largo.
Intentemos
ponernos en esa tesitura para entender entonces porqué un grupo con un
único álbum en los setenta absolutamente desconocido para la inmensa
mayoría merece estar en esta sección al lado de monstruos como UFO o
THIN LIZZY e intentemos de paso conocer lo más posible sobre una banda
de auténticos pioneros en el hard rock español: THE STORM.
No
quiero seguir sin agradecer a Tato del ‘Clube de adictos a Deep Purple’,
el haberme descubierto a este grupo y haber rebuscado en su inmensa
biblioteca rockera la información necesaria para hacer este pequeño
homenaje a esa gran banda y sin más historias, vamos a ver qué da de
si.
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Esos
serían los datos en el lugar y en el tiempo para un hipotético viaje
en nuestra máquina del tiempo particular. Habría que viajar treinta y
seis años atrás e ir a la popular barriada de San Jerónimo, en la
capital andaluza, para encontrarnos con dos hermanos gemelos llamados
Diego y Angel Ruiz Geniz batería
y guitarra
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respectivamente que desde la tierna edad de nueve años
intentaban hacer algo parecido a música con instrumentos
que ellos mismos fabricaban con lo que tenían a su
alcance.
Con el paso del tiempo se unieron a otros dos personajes que
respondían a los nombres de Luis Genil (primo de los gemelos) y
José Torres, que tocaban los teclados y el bajo. Ensayaban
bajo el nombre de LOS TORMENTOS en una habitación alquilada que estaba
lado de una vaquería en la zona de La Algaba donde trabajaban sobre
versiones y temas propios que luego interpretaban en directo en los
pueblos del extrarradio sevillano ya que la gran ciudad aun no estaba a
su alcance. Esto no fue impedimento, sin embargo, para que llegaran a
participar en un programa de TV donde actuaron varios grupos noveles que
tenían la particularidad de tener hermanos entre sus componentes.
En
Sevilla había, entre otros locales, una discoteca llamada Don Felipe
que programaba asiduamente actuaciones en directo a un nivel muy
profesional, tanto que contrataron los servicios de un leonés que se
llamaba José Luis Fernández de Córdoba. El se encargaba de organizar
los conciertos y conseguir artistas para las noches sevillanas y a él
se presentaron nuestros cuatro héroes.
No
hizo falta mucho para convencer a de Córdoba, que ya les conocía del
citado programa televisivo, y estaba muy en la línea de lo que ellos
querían hacer. Lo primero fue cambiar el nombre a THE STORM y someterse
a una rígida disciplina de trabajo. Ellos tenían la voluntad para
llegar alto y él la fe para que lo consiguiesen así que les proveyó
de un equipo en condiciones para que sacasen lo mejor de sí mismos.
También amplió su abanico de actuaciones abriéndoles a tocar por las
salas de las ciudades del sur donde se curtieron a base de esfuerzo y
mucho trabajo durante casi dos años (curiosamente lo que tardan ahora
muchos grupos en formarse, grabar y desaparecer de la faz de la Tierra).
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La
capital de España lo era también de nuestra música. Jugársela y
viajar allí era la única posibilidad de salir adelante, y aun así era
también remota, pero había que intentarlo. Se trasladan en septiembre
del 72, cambiando los escenarios de su tierra por los de la capital o
sitios como Burgos y Logroño, donde un crítico local les bautizó en
la prensa como ‘los hijos de Jimi Hendrix’, algo que supongo que no
debió molestarles. En estas condiciones permanecen durante dos años,
dejándose la piel sobre los escenarios y abriéndose día a día a
otros lugares del país como Bilbao o Barcelona, llenando salas como el
Zeleste, Experience o Escala 2001.
Afortunadamente,
todo el trabajo da sus frutos. Es hora de volver a Madrid, pero esta vez
a inmortalizar sus canciones en los surcos de un vinilo.
Una
de sus actuaciones en la ciudad Condal había captado el interés de Singleton
Productios que contrataron
a la banda y la enviaron a los estudios Audio Film en Madrid.
W.
H. Singleton y Fernández de Córdoba fueron los productores,
José Fernández
el ingeniero de sonido (según reza la carpeta del álbum) y cinco horas
de una noche que quedaba libre, tras la grabación de la mítica canción
‘Mediterraneo’ de Serrat, el tiempo necesario para dejar grabado
‘The Storm’ su primer álbum, y único en esa década de los 70.
Mientras
sus adorados DEEP PURPLE editaban ‘Burn’, THE STORM
hacían historia
con ocho canciones que inevitablemente recordaban a Ritchie Blackmore y
compañía, así como a URIAH HEEP o ATOMIC ROOSTER. Un sonido muy crudo
e impulsivo, que era totalmente inédito en este país, con el añadido
de estar cantado en inglés. Títulos como ‘I got to tell you mama’,
‘Woman Mine’ , la progresiva ‘Crazy Machine’ o ‘It’s all
right’ (esta con párrafos en castellano) daban nombre al resultado de
unir tesón y talento. Su manager tuvo un reconocimiento especial en una
bonita canción instrumental titulada ‘Un señor llamado Fernández
de Córdoba’, donde
mezclan rock sinfónico en el estilo que luego seguirían bandas como
ASFALTO o BLOQUE, con melodías de raíces claramente andaluzas, algo a
lo que posteriormente se agarrarían, pero de modo global, grabaron un
disco de puro y duro hard rock.
Naturalmente,
las cosas les fueron un poquito mejor a partir de este punto y consiguen
un promedio de quince galas mensuales (muchos las quisieran hoy para un
verano entero), una cantidad de trabajo que no les impide presentarse al
‘European Pop Jury’ representando a España. Esto era una especie de
Eurovisión pero para la radio y para grupos pop rock y alcanzaron el
quinto puesto. Dos de los que quedaron por delante fueron DAVID BOWIE y
SLADE (eran los años del glam rock, sin duda) pero pueden decir con
orgullo que ellos quedaron en mejor situación que un joven trío irlandés
liderado por un cantante negro que también tocaba el bajo y que tenían
el extraño nombre de THIN LIZZY, lo que son las cosas!!.
Ganan
también el premio a la mejor banda en vivo y mejor banda revelación en
una jovencísima publicación que hace poco ha cumplido treinta años,
la POPULAR 1 y despiden 1974 abriendo el show que en diciembre de ese año
ofrecieron QUEEN en Barcelona, consiguiendo sorprender al mismísimo
Freddie Mercury que dice no entender porque THE STORM no hacen galas por
toda Europa.
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Esa
era la intención en realidad. Su manager había atado una gira por
Italia y ya eran firmes los contactos para hacer una presentación en el
Marquee y un salto a Estados Unidos algún tiempo después. Incluso
entraron a grabar un nuevo disco, esta vez en los estudios Gema II de
Barcelona, pero todo se termina en Abril de 1975, cuando parte de la
banda ha de hacer el servicio militar y cortar de raíz con todo lo que
se pareciese al rock duro. Cambian la guitarra por el fusil y la melena
por un ‘elegante’ peinado cortando en seco su trayectoria
ascendente.
La
retirada se prolongó durante dos años, tras los que vuelven a
intentarlo de nuevo, empezando prácticamente desde cero. Los tiempos
han cambiado, y es de suponer que sus vidas, sus gustos y su perspectiva
de las cosas también, aunque no su pasión por la música aunque se
manifiesta por otros caminos. |
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Un
excelente rock sinfónico que recoge un poco el testigo de la canción
de la que hablamos antes,
‘Un señor llamado Fdez. de Córdoba’, muy en la línea de los también
citados ASFALTO, aunque ellos se empeñan con orgullo en llamarlo
‘rock afro-bético’. La
mayor diferencia con su anterior etapa está sin embargo en el hecho de
que ahora cantan en
castellano, cuidando mucho los textos. Tocan temas como la ecología en
‘Este mundo’ o ‘Lejos de la civilización’ y otros más
personales en ‘La luz de tu voz’ o ‘Desde el mar y las
estrellas’ y siguen haciendo desarrollos instrumentales como el de
‘Saeta ensayo’ que dividen en partes. Coros muy cuidados y mayor
presencia de los teclados en las canciones nuevas que terminar por
grabar en 1979, a lo largo de varios meses que pasaron en la capital
alterando imagino con trabajo en directo. Los estudios esta vez fueron
los Sonoland, el ingeniero J.A.Alvarez Alija que bajo la dirección
de Alba Producciones ponen a la venta ‘El dia de la
tormenta’.
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....vamos
a hacer una merecida excepción adentrándonos de puntillas y sin que se
note mucho en los ochenta,
el año en el que editan su segundo trabajo, el citado ‘El dia de la
tormenta’ y del que se conserva una grabación en directo en la Plaza
de Toros de Marbella del 19 de septiembre del 81.
Se
trata de un bootleg con bastante mal sonido, pero cuyo repertorio deja
claro el intento por recuperar el sonido más visceral de los primeros
tiempos, ya que de los seis temas que interpretan, cuatro son del primer
disco y los otros dos son nuevos, ‘Storm’ y ‘Maquinas locas’ que
es un popurri que anuncian como ‘una mezcla de varios temas del tercer
lp, que saldrá próximamente’. Lamentablemente eso no llegó a
ocurrir, a pesar de que los tiempos habían cambiado enormemente, y
bandas como BARON ROJO eran aceptadas de forma casi masiva.
Posiblemente,
de no haber sido por el cumplimiento de los deberes hacia la patria,
estaríamos hablando ahora de una escena bien distinta. Si ellos lo
hubiesen logrado fuera de nuestras fronteras, todos los que vinieron
después habrían ido, seguramente, con planteamientos bien distintos y
con mejores perspectivas... sigamos especulando y soñando sobre lo que
pudo haber sido y no fue mientras ‘I am busy’ y ‘Crazy machine’
violan nuestros oídos.
Miguel.
Asturias
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| THE
STORM,1974 |
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EL
DIA DE LA TORMENTA, 1980 |
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PLAZA
DE TOROS DE MARBELLA 1981 |
Bibliografía:
‘Bienvenido Mr. Rock’ de Salvador Domínguez
Heavy rock nº 1, artículo de El Pirata
Heavy Rock nº artículo de Pedro Giner.
Las carátulas de los discos y un poco de imaginación hicieron el resto.
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