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El cuatro de enero de 1986 terminaba la
agonía de Philip Parris Lynott, a quien encontraron inconsciente en su
casa victoriana de Londres poco más de una semana antes. Ni los
cuidados de su madre en un hospital de Salisbury, ni su fuerte
constitución, pudieron evitar que su vida se apagase dejando huérfano
al rock and roll, en una historia de excesos tantas veces repetida.
Veinte años después quiero, desde esta web, rendir tributo a un personaje clave, cuya carrera tiene algunos de
los momentos más bellos, sinceros y emotivos de la historia del
rock...
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Los primeros años de Phil no debieron
ser un lecho de rosas a juzgar por lo que dicen muchas de las letras
de sus canciones. Basta pensar en que nació como hijo ilegítimo de
padre brasileño negro (que no tardó en desaparecer) en la Irlanda
católica de mediados del pasado siglo para hacerse una idea. Su madre,
Philomena Lynott se vio obligada a dejar a Phil en manos de tíos y
abuelos, en especial su abuela Sarah, para poder trabajar y salir
adelante. Una historia de vidas corrientes, con sus tristezas y
miserias que nuestro héroe combatía con su gran pasión, la música. |
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Siendo casi un niño ya había
pasado por un montón de bandas, como
THE BLACK EAGLES, un quinteto
donde él cantaba. De vez en cuando abrían los shows de grupos más o
menos grandes, y aparte tenían un local fijo en Dublín donde tocaban
cuatro veces por semana. Allí coincidieron Mod & Cave Dwellers cuyo
batería, Brian Downey, fue fichado por Lynott para su grupo.
Cuando los
THE BLACK EAGLES
desaparecieron, Phil aún no tenía dieciocho años, así que su abuela Sarah le obligó a ingresar como aprendiz en un colegio de formación
profesional, pero nuestro hombre no estaba hecho para la mecánica, y
abandonó al cumplir la mayoría de edad para formar parte de Kama
Sutra, un grupo con cierto prestigio en la escena beat de Dublín. Lo
cierto es que él estaba más interesado en el sonido blues, así que
cuando Brendan Shields le propuso unirse a su banda Skid Row no se lo
pensó dos veces. Brendan no solo le quería a él como cantante, si no
que pidió a Phil que se trajese a Downey para tocar la batería junto a
él y un guitarrista llamado Gary Moore. Finalmente la formación no
cuajó y tanto Lynott como Downey desaparecen cada uno por su lado,
aunque no tardarían en volver a estar juntos en otro grupo llamado
Orphanage.
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[EL NACIMIENTO DE UN MITO] |
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La historia de Orphanage consistía en
pudrirse en el local de ensayo y actuar en pubs para sacar alguna
libra extra, sin embargo los calendarios lucían las últimas hojas de
1969, cuando las vidas de Lynott y Downey cambiaron para siempre. Fue
una de tantas noches en el famoso Countdown Club de Dublín cuando un
guitarrista de Belfast llamado Eric Bell se acercó a Downey. Bell había quedado
impresionado por la solidez de la base rítmica del grupo (Phil ya
tocaba el bajo además de cantar) y les propuso formar un trío. El
background del rubio guitarrista incluía haber formado parte de los Them de Van Morrison, de manera que aceptaron y el cinco de marzo de
1970, en el mismo Countdown Club nace la leyenda: Thin Lizzy debutan
en directo.
En los primeros meses llevaban
el apoyo de un teclista llamado Eric Wexen, pero decidieron prescindir
de sus servicios y quedar en un formato más reducido, quién sabe si
para evitar gastos en aquellos momentos tan duros. Las cosas eran tan
difíciles que a menudo Lynott y Eric actuaban con sus guitarras como
dúo acústico, en esos bares donde los rudos obreros irlandeses quieren
tomarse sus pintas de Guinness con tranquilidad. Incluso llegaron a
tocar por las terrazas de Grafton Street, haciendo canciones de Simon
& Garfunkel o Dylan para los turistas, mientras vivían en casas
hacinados junto a otros jóvenes en plan comuna.
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Su suerte no cambiará ni con
la edición de un primer single, 'The Farmer' (Parlophone, 1970), ni
con su brillante debut para Decca, 'Thin Lizzy' (1971), y tuvieron que
ir resistiendo concierto a concierto y disco a disco hasta que el
éxito llamó a su puerta del modo más inesperado.
Chris O’Donnell era el nuevo
manager del grupo e insistió en que grabasen una canción tradicional
irlandesa llamada ‘Whiskey In The Jar’ como cara B un single para
promocionar el tour en que abrirían para Slade. Ellos solían tocar
aquella canción un poco en plan de broma, para relajar al final de los
ensayos, pero O'Donnell vio el potencial de la combinación entre la
raíz celta y los riffs de Eric Bell y no sólo les instó a grabarla, si
no que la editó como cara A, poniendo a Thin Lizzy en lo alto de las
listas irlandesas e incluso en el nº6 de las inglesas.
Todo ello trajo sus
consecuencias. Por un lado Thin Lizzy tenían una presencia constante
en las emisoras y los shows eran cada vez más abundantes, pero a
aquellas alturas Phil Lynott se había convertido en el capitán de la
nave, y los aires no soplaban en la dirección que Eric Bell buscaba
cuando creó al grupo, de manera que decidió dejarlo. |
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Con Phil al mando, la banda pasó por
cambios, tanto en el sonido como en el concepto que como grupo habían
tenido hasta entonces. Eric Bell era a Thin Lizzy lo que Uli Jon Roth
a Scorpions, es decir, un músico forjado en la vieja escuela a base de
jam sessions e improvisaciones interminables cuyos horizontes se
ceñían exclusivamente a lo musical. De alguna manera el éxito parecía
asustarle. Todo lo contrario ocurría con Lynott, un animal de
escenario con un concepto del rock más glamouroso y visual, que
parecía querer hacer de Thin Lizzy la proyección de su innata
elegancia y estilo.
Los nuevos Lizzy tendrían dos
guitarras en escena, un jovencísimo fan de Glasgow llamado
Brian
Robertson que entró en la banda con diecisiete años y un "soldier of
fortune" procedente de California conocido por Scott Gorham. Ambos
aportaron, aunque no de manera inmediata, el sonido que Phil buscaba:
melódico, compacto, armónico y agresivo. Algo sencillamente perfecto,
que se mantuvo casi invariable y como seña de identidad hasta el final
del grupo, a pesar de los cambios de personal.
Durante aquellos años
Lynott
gozó de su mayor esplendor tanto como músico y cantante, como
compositor y letrista, donde brilló especialmente en tres terrenos: el
autobiográfico, el romántico y el político-social. El primero está
reflejado a lo largo de continuos guiños en los que nos abre su
corazón relatando, unas veces de modo casi imperceptible y otras
totalmente directo, experiencias, reflexiones y, en definitiva,
pedazos de su vida descritos en momentos como 'Cowboy Song' o 'Got To
Give It Up'. El campo romántico era algo que Phil también dominaba a
la perfección, pero donde otros escribían letras cursis y previsibles,
él daba un tratamiento muy personal, incluso crudo en ocasiones, lo
que hacía de letras como la de 'That Woman's Gonna Break Your Heart' o
la archiconocida 'Don't Believe A Word' algo muy especial. Por último,
los temas sociales e históricos también tienen un gran reflejo en sus
textos; dejó ver su amor y preocupación por Irlanda en incontables
ocasiones, y a menudo reflexionaba sobre la injusticia, bien de forma
solapada como en 'King's Vengeance', o bien directo y a la cabeza,
como en 'Massacre'.
En 1974 escribió un libro de
poemas titulado "Songs For While I'm Away", que según sus palabras iba
a tener un segundo volumen del que ya tenía el nombre ("Fatalistic
Attittude"), pero que jamás vio la luz. También participó en una
colección de relatos cortos titulada "The Roady" y se publicaron dos
libros que recopilaban las letras de sus canciones, uno titulado "Philip"
editado en 1977 y otro que salió dos años después bajo el nombre de "A
Collected Works of Philip Lynott".Eran años en que la
sensibilidad equilibraba su lado más salvaje, aunque finalmente la
balanza cayó del lado equivocado.
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Si bien Lynott podía presumir de una
creatividad de hierro, como acabamos de ver, no puede decirse lo mismo
ni de su estabilidad personal ni de su salud, que se iba deteriorando
progresivamente. Ya en 1976 una hepatitis le obligó a ingresar en un
hospital de Manchester, cancelando una gira por Estados Unidos junto a
Rainbow, pero el paso del tiempo acentuó los problemas y a finales de
la década el deterioro era patente. Basta decir que en plena grabación
de 'Black Rose', que tuvo lugar en París en 1979, estuvo sin poder
salir de la habitación del hotel durante casi una semana. Los
conciertos |
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comenzaban a ser irregulares en la
nueva década, dependiendo del estado de Phil Lynott, que estaba metido
en una rueda que consistía en un montón de drogas en las fiestas tras
los conciertos, y un montón de tranquilizantes para descansar antes
del siguiente show, tras el cual se repetía la historia, un día y otro
día.Lógicamente todo esto afectaba
a su carácter. Los problemas de ego acabaron con la huida de varios
músicos, y era habitual que Lynott perdiese los papeles, aunque es de
justicia decir que los trapos sucios se lavaban en casa. Eran los
técnicos, roadies y compañeros de banda los que pagaban el pato, ya
que Phil siguió siendo un caballero y mostrando un total respeto por
sus fans (o "supporters" como a él le gustaba llamarlos),
recibiéndoles en su camerino tras los conciertos y compartiendo su
tiempo con ellos como siempre había hecho.
Esa fue la situación que marcó
el viaje hacia el inevitable final de Thin Lizzy. Las ventas del grupo
eran notables, pero el ritmo de vida de la banda había generado una
deuda abismal, que hizo que managers y directivos cerrasen el grifo.
Era el momento para grabar un álbum y hacer una gira de despedida que
saldase el déficit e hiciese posible al menos, encarar el futuro sin
números rojos. El 4 de septiembre de 1983 en el Zeppelin Field de
Nuremberg, Thin Lizzy actuaba por última vez con Phil Lynott al
frente.
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Managers y compañía se habían encargado
de enterrar al grupo de Phil, que veía como todo empezaba a caer a su
alrededor. Intentó seguir adelante bajo otro nombre pero Scott Gorham,
totalmente enganchado a la heroína, decidió desaparecer para salvar su
vida, Brian Downey estaba agotado y en una penosa situación económica,
por lo que tuvo que decir no por primera vez tras casi quince años al
lado de Phil, y John Sykes eligió una millonaria oferta de Whitesnake
por encima del incierto futuro junto a Lynott. Su esposa, Carolina
Crowler terminó de darle la puntilla cuando se divorció de él,
quedándose con la custodia de Sarah y Cathleen, sus dos pequeñas y
partiendo a Phil por la mitad.
Se abría una brecha en su
vida, que a pesar de todo estaba decidido a superar montando otra
banda con viejos amigos. Su nombre era Grand Slam y la calidad de su
propuesta más que aceptable, pero incapaz de conseguir un contrato,
tuvo que tirar la toalla.
Aún en un momento tan
desesperado, mantuvo intacta su creatividad y pasión por la música, lo
que le valió que su antiguo manager Chris Robinson volviese a trabajar
para él consiguiendo que Polydor le editase un single como artista en
solitario. 'Nineteen' era el principio de un nuevo intento, que se
acompañaba con su colaboración en el álbum 'Run For Cover' de Gary
Moore, con quien también grabó 'Out In The Fields', el famoso EP de
las casacas rojas. ¿Era un nuevo comienzo? ¿La luz al final del tunel?
No, y él lo sabía. Las últimas semanas de 1985 las pasó encerrado en
casa, con continuos vómitos, y solo fue capaz de recuperarse para
recibir la visita de su madre y sus dos hijas el día de Navidad.
Aquella misma noche le encontraron tirado en su habitación sin
conocimiento, y del resto ya hemos hablado. Su funeral tuvo lugar el 9
de enero, en la iglesia de St. Elizabeth de Richmond, y dos días
después fue enterrado en el cementerio de St. Fintan en Sutton.
Cuentan que
cuando
Brian Robertson recibió la noticia, perdió el conocimiento. Si
un tipo tan duro como él, que por fuerza tenía que esperar algo así se
desmayó, queda más que claro lo traumático que fue para el resto de la
comunidad rockera, y, sobre todo, para el público. Phil siempre caminó
en el filo, pero no por esperada que fuese su muerte fue menos
llorada. Su talento, su magnetismo y su sensibilidad, además de su
legado creativo, permanecen en la memoria de todos nosotros, muy por
encima de morbosas historias sobre su lado oscuro. No podremos hoy
depositar nuestros fetiches en su tumba, pero es un buen momento para
que 'Jailbreak' empiece a dar vueltas en el equipo...
The Boy
Is Back In Town!!!
Miguel.Asturias
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PHIL LYNOTT, SU OBRA
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Los discos que Phil grabó reflejan
fielmente su status vital en cada período de tiempo, desde los
primeros trabajos aún buscando su sitio, hasta lo sombrío de su última
etapa, pasando por la madurez y explosión creativa intermedia. La
carga de matices es tal que sería imposible analizar su obra en esta
web, por lo que intentaremos
aproximarnos a su legado en base a los tres grandes bloques en que se
podría separar su trabajo en Thin Lizzy, recogiendo en otro sus
aventuras en solitario y fuera de la banda.
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Cuatro son los trabajos editados en
esta compañía, aunque hubo un primer single titulado 'The Farmer' que
se grabó en el 70 en los Trend Studios de Dublín, para ser editado por
EMI, que pasó sin pena ni gloria. Como sucede en la mayoría de las
carreras duraderas, la de Thin Lizzy comenzó de un modo bastante
irregular. El trío formado por Lynott, Bell y Downey registraron,
durante cinco días de febrero del 71, el álbum ‘Thin Lizzy’, un debut
de una calidad notable aunque con demasiados tintes progresivos que
ahogaban en cierto modo su lado rockero, era un buen disco, pero no el
mejor para conocer al grupo. Además tenía muchos defectos de
producción, debido a que Scott English, el productor, eligió pistas de
guitarra desechadas por Eric Bell al haber perdido las buenas. Les
sirvió al menos como primer paso y para hacer una mini gira fuera de
Irlanda abriendo para Status Quo en Inglaterra. Este trabajo tuvo
cierta presencia en las emisoras de la época, por lo que Decca, les
instó a grabar un segundo EP llamado ‘New Day’, que incluía cuatro
temas grabados y mezclados en menos de un día, incluidos
posteriormente como extras del debut.
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La presión por parte del sello
fue la causa de un decepcionante segundo disco. 'Shades Of Blue
Orphanage' de 1972 (título que recogía los nombres de las bandas
previas a Thin Lizzy) fue un refrito de estilos que no satisfizo a
nadie. Las prisas por no perder un tren que apenas si había salido
dieron como resultado el trabajo más flojo del grupo. No obstante es
un avance en lo que al directo se refiere, pues comienzan a dejarse
ver fuera de las Islas Británicas, con algunos shows en Alemania.
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La era Eric Bell se cierra con
'Vagabonds Of The Western World' (septiembre, 1973), el trabajo más
sólido desde el nacimiento del grupo tres años atrás. Globalmente
mezcla las influencias celtas con el rock y los ramalazos progresivos,
así como tímidos acercamientos a las armonías de guitarra, aunque lo
que lo hace grande son canciones como 'Little Girl In Bloom', el tema
que da título al álbum y en especial la emblemática 'The Rocker', que
salió como sencillo. Con este álbum nacería también la relación con el
artista Fritz Patrick, un impresionante ilustrador que estuvo presente
en la mayoría de las portadas de sus discos, y terminaría la que
tenían con la compañía Decca, pasando a formar parte de la escudería
Phonogram.
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Ya hemos hablado sobre la poca estima
que Eric Bell tenía al show bussiness y su preferencia por el lado
artesano de la música. El abandono de este músico da comienzo a una
nueva era dentro del grupo, que se prolongará hasta el final de la
década y dará los resultados más espectaculares en ventas, popularidad
y calidad. Creo que no es exagerado decir que si Thin Lizzy pasaron a
la historia fue por los años de las guitarras gemelas, desde 1974
hasta 1980.
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La química entre el escocés
Brian Robertson y el californiano Scott Gorham surgió desde el primer
encuentro, aunque tardó algún tiempo en dar resultados. 'Night Life'
(1974) es el primer trabajo como cuarteto y de nuevo es un desastre
por lo que a producción se refiere. Ron Nevison, que había trabajado
junto a The Who o Bad Company, no supo sacar partido al trabajo de la
banda y ahogó un set que contenía piezas tan importantes como 'Sha-La-La'
o 'Still In Love With You'.
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Para 'Fighting’ (1975), la
producción en manos de la propia banda, el entendimiento alcanzado por
ambos guitarristas y sus aportaciones escribiendo buena parte del
álbum, dan grandes resultados en su camino hacia la madurez. Sin ser
definitivo, es un gran avance en su escalada hacia la cima, hacia
donde se van abriendo paso con 'Suicide', la versión 'Rosalie',
'King’s Vengeance' o 'Wild One'.
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No tardó en llegar la
confirmación definitiva de Thin Lizzy como banda de platino. La
trilogía que siguió a 'Fighting', rematada por un espléndido doble en
directo, les dio la gloria y la fortuna, gracias en parte a la labor
(una vez más) de su manager Chris O'Donnell. Phonogram no veía en
'Jailbreak' (1976) ningún single vendible, e incluso pretendió obligar
al grupo a grabar alguna versión para publicar como sencillo, pero
O’Donnell se encargó de promover por su cuenta el single 'The Boys Are
Back In Town' en Estados Unidos. El éxito fue arrollador y solo
después de tener el camino abierto, Phonogram se encargó de airearlo
por toda Europa. O’Donnell lo consiguió con 'Whiskey In The Jar' y se
superó a sí mismo en esta ocasión. Naturalmente ‘Jailbreak’ no es
álbum de un solo tema, y aunque ensalzar las virtudes de 'Emerald',
'Cowboy Song', 'Running Back' o la propia 'Jailbreak’, está de más a
estas alturas, hay que hacer una advertencia: si no conoces a Thin
Lizzy, este es el álbum que, sencillamente, te llevará a gastarte todo
tu dinero comprando los demás. 'Jailbreak' es adictivo.
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'Johnny The Fox' (1976) quedó
quizá un poco en la sombra aún manteniendo el nivel de su antecesor.
Salió el mismo año debido a la hepatitis de Phil, de la que ya
hablamos y que le tuvo postrado en el hospital durante un tiempo en el
que aprovechó para escribir el material que lo compone. 'Masssacre', 'Rocky'
o el tema título junto a joyas como 'Fools Gold' o 'Don’t Believe A
Word' hacen de este disco una dignísima continuación para 'Jailbreak',
que además les llevó durante los cuatro primeros meses de 1977 por
Estados Unidos abriendo el tour de Queen en el que presentaban 'A Day
At The Races'. Nada menos.
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Es importante reseñar que en
aquella gira, Scott Gorham hacía dúo con Gary Moore, a quien Phil
había llamado para sustituir al problemático
Brian Robertson que había
sido expulsado de Thin Lizzy, y digo esto por que fue Gorham quien se
llevó la gloria en 'Bad Reputation', el disco que la banda grabó en
1977. Su trabajo en las guitarras está a la altura, sino por encima,
de todo lo que habían hecho hasta entonces, pero lo bueno es que es él
solo quien plasma la misma agresividad y armonía que antes ocupaba el
trabajo de dos personas. 'Opium Trail', 'Killer Without A Cause' o
'Bad Reputation' contrastaban en su dureza con 'That Woman's Gonna
Break Your Heart' o la popera 'Dancing In The Moonlight', pero eso no
restó coherencia al conjunto. Robbo participó como invitado en tres
canciones y fue readmitido para la correspondiente gira, donde
registraron el mítico doble directo 'Live & Dangerous' (1978), que
aunque está retocado hasta la saciedad, mejora todas y cada una de las
canciones que en él aparecen.
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El cierre de esta "era" vino
de la mano del final de la década, marcada a su vez por muchas
turbulencias y un grandísimo disco. Robbo fue despedido de nuevo (esta
vez definitivamente) y sustituido por Gary Moore, con quien graban en
París en 1979 'Black Rose', posiblemente el segundo disco de Thin
Lizzy que todo amante del rock duro debería comprar. Si la mezcla de
estilos en los primeros discos de la banda reflejaba inseguridad, aquí
es el resultado de pura y dura creatividad, porque ya nada se les
resistía. Ni el softrock ('Sarah'), ni la sinfonía de raíz celta ('Roisin
Dubh'), ni el hard rock ('Toughest Street In Town'). Dominaban todos
los campos y los hacían suyos con toda naturalidad. Es una verdadera
lástima que la colaboración entre Lynott y Gary no continuase en el
tiempo, ya que sin duda se hubiese evitado la crisis que comenzó con
la década de los ochenta.
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La última etapa de Thin Lizzy arranca
de un modo totalmente inestable, hasta el punto de convertirse en un
quinteto para el tour de 'Black Rose' en Japón, que incluía a Midge
Ure (Ultravox) en los teclados, si bien había tocado la guitarra en
las fechas que tenían comprometidas en Estados Unidos abriendo para
Journey, cuando Gary se marchó... todo un lío que termina con el
fichaje de Snowy White, (ex-Pink Floyd, ex-Cliff Richard) que a pesar
de ser un soberbio músico, no fue aceptado por gran parte del público.
Puede entenderse que la poca presencia escénica que tenía no agradase
a los fans acostumbrados a ver a Robbo o Gary Moore perdiendo los
papeles en escena, pero era un gran guitarrista, y los dos discos que
Thin Lizzy registró con él son más que aceptables.
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'Chinatown' (1980) y 'Renegade'
(1981) estaban en una posición incómoda, teniendo en cuenta las cinco
obras maestras que les precedían, pero por sí mismos son dos
magníficos álbumes. El primero tuvo quizá el problema de la
precipitación en varios sentidos. Snowy acababa de aterrizar, y los
nuevos tiempos que soplaban en el mundo del hard rock quizá
confundieron un poco a Lynott, que como de costumbre escribe en
solitario más de la mitad del disco, produciendo que en su conjunto no
tenga un estilo definido. Le faltó, por así decirlo, el barniz que
unía las piezas del puzzle y le daba la consistencia necesaria, ya que
si bien 'We Will Be Strong', 'Having A Good Time' o 'Killer On The
Loose' eran canciones más que buenas, se devaluaban en el conjunto.
Para 'Renegade' la cosa cambió en ese sentido y aquí ya facturaron un
disco compacto y coherente, cuyos temas tienen un halo de pesimismo
que podría interpretarse como un reflejo de la situación personal de
Phil Lynott, confundido, desgastado y sombrío que orientaba su
creatividad hacia melodías tristes ('Angel Of Death', 'Renegade' e
incluso 'Hollywood'), que servían como vehículo a un lirismo más
pesimista si cabe, con la muerte y el infortunio como principales
argumentos. ¿Una visión anticipada de su final?... bien podría ser.
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Phil veía que Thin Lizzy se le
escapaba de las manos, así que cedió a las presiones de Vértigo para
grabar un último álbum y hacer una gira que sirviese como despedida.
Para ello contó con un jovencísimo John Sykes, que había sido parte de
Tygers Of The Pang Tang, una de tantas bandas de la NWOBHM. Su técnica
a la guitarra era fulminante y su aspecto justo lo que Lynott buscaba,
pero sobre todo mandaban las ganas que le ponía, ya que siempre había
sido un fan del grupo, y formar parte de él ahora, era ver un sueño
cumplido. El legado de esta última formación, que incluía al teclista
Darren Wharton, ya como miembro de pleno derecho, se reduce a un disco
de estudio ('Thunder & Lightning', 1982) y el doble directo 'Life'
(1983), pero es una despedida perfecta, que desde luego, dejaba la
puerta abierta al futuro.
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Mucho más duro que ninguno
grabado antes, 'Thunder & Lightning' era un disco muy de su tiempo, a
la altura de cualquier obra de las bandas consagradas del género. La
contundencia de 'Holy War', ‘Cold Sweet’ o la propia 'Thunder &
Lightning' se empastaba con otras piezas del calibre de 'The Sun Goes
Down' o ‘Baby Please Don't Go’ haciendo de este uno de los discos
definitivos del grupo. En la gira se extrajeron las canciones que
compondrían ‘Life’, el doble en directo que daba el carpetazo
definitivo a la historia de Phil Lynott en Thin Lizzy, y que, a pesar
de perder en comparación con su mítico doble de los setenta, es un
álbum más que correcto.
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Miguel.Asturias
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Es habitual cuando un músico muere que
se sucedan las muestras de respeto hacia su persona y su obra, si bien
Phil Lynott podría presumir con orgullo de haber gozado de ese
privilegio en vida. Recibió el calor de incontables artistas que iban
desde Bob Dylan (que lo calificó de genio) a Bruce Springsteen, si
bien las palabras quedaron ensombrecidas por los hechos.
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Uno de ellos tuvo lugar bien
temprano, en plena sesión de grabación de 'Shades Of A Blue Orphanage'
(1972) cuando el mismísimo Ritchie Blackmore tentó al mulato para
formar una banda junto a él, Ian Paice y Paul Rodgers. Solo hay que
comparar lo que Ritchie Blackmore era en los días de 'In Rock', con el
"Don Nadie" que era Lynott para hacernos una idea del alcance de tal
propuesta. El único testimonio de Baby Face (así se llamaba el
proyecto) aparece en un grandes éxitos del "hombre de negro", que
entraría de nuevo en escena ofreciendo a Lizzy acompañar a sus Rainbow
en el tour americano de 1976.
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Otra estrella que cayó
fulminada por la magia de Phil Lynott fue Brian May, que no paró hasta
conseguir a la banda de Lynott como invitados durante cuatro meses en
la gira de 'A Day At The Races'. Allí nació una gran camaradería entre
los grupos, si bien hubo ciertos celos profesionales de Freddie
Mercury hacia Phil (lo que no deja de ser un halago), e incluso se
estuvo especulando con un show conjunto en el jubileo de la Reina de
Inglaterra donde ambas bandas actuarían bajo el nombre de Queen Lizzy
(imposible encontrar algo más apropiado).
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Con la inmensa mayoría de los
grupos con quienes Phil Lynott compartió escenario estableció una
relación más allá de lo profesional. Slade, Bob Seger (de quien hizo
una versión de 'Rosalie'), Nazareth o Rory Gallagher aunque chocan
especialmente sus vínculos con el punk. Es difícil imaginar a otras
"hard rock stars" de la época como David Coverdale mezclándose con la
"chusma" que poblaba las calles londinenses a finales de los 70, pero
Phil estaba por encima de aquellos prejuicios. El valoraba la actitud
del punk por encima de lo escaso de su propuesta artística y tal
atracción le llevó a grabar el bajo en varios temas del álbum 'So
Alone' de Johnny Thunders en el 78, y a formar con miembros de los Sex
Pistols, The Greedies, de quienes hablamos en el apartado de su
discografía. Extramusicalmente, también trabó una peligrosa amistad
con el dúo Vicious-Spungen, aunque en este caso quizá ciertas
adicciones estuviesen por encima de ideas políticas.
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No es de extrañar que Phil
haya recibido tantas muestras de cariño, teniendo en cuenta todo el
que él dio por su parte. Era un músico consagrado, rico y famoso, pero
nunca dejó de actuar como mentor de bandas anónimas, colaborando con
otros músicos, formando grupos de pub por puro amor a la música y
acogiendo en el seno de su banda Thin Lizzy a gente jovencísima y
desconocida (Robertson, Sykes y Wharton no habían cumplido los veinte
cuando entraron a formar parte de la leyenda). Quizá ese sea el motivo
por el que, sin que lo hayamos conocido, el recuerdo sea para la
persona antes que para el artista.
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Miguel.Asturias
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El trabajo más conocido de Lynott fue
el que hizo como líder de Thin Lizzy, pero no podemos dejar de lado la
carrera que desarrolló al margen de la banda, y que incluye trabajos
en solitario, colaboraciones o como miembro de otras formaciones.
Intentaremos repasar aquellos momentos que tuvieron una edición
discográfica más o menos oficial pese a que nos estemos perdiendo jams
con artistas de la talla de Bob Gedolf o Rory Gallagher, ya que bucear
en los piratas sería interminable.
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Dicho esto, empezaremos
cronológicamente hablando de uno de los primeros trabajos de Phil
Lynott fuera de Thin Lizzy, que paradójicamente tuvo lugar con Thin
Lizzy. Curioso, ¿verdad? Se trató de un álbum de versiones de Deep
Purple que grabaron en 1972 bajo el nombre de Funky Junction, con un
tal Benny White como cantante, para sacar algo de pasta y llegar a fin
de mes. Hoy en día, una copia de 'Play A Tribute To Deep Purple' (así
se llamó el disco) es poco menos que un tesoro.
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Lo mismo puede decirse de 'A
Merry Jingle', un single editado a finales de 1979, donde Phil, Downey
y Gorham, se mezclaban con Steve Jones y Paul Cook de Sex Pistols, en
una banda llamada The Greedies, nacida medio en broma un año antes y
que solía actuar en clubs... por el dinero de la entrada.
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Aun en sus peores momentos, la
creatividad de Phil no conocía límites. A pesar del mal momento por el
que su salud y estabilidad pasaba a principios de los ochenta, su
talento se impuso y, aparte de sus ediciones con Thin Lizzy, se
estrenó como artista en solitario editando 'Solo In Soho', un
espléndido álbum donde reúne a multitud de colaboradores que van desde
el citado Midge Ure (Ultravox) a Mark Knopfler (Dire Straits), Gary
Moore pasando por miembros de Thin Lizzy. Quizá lo variado de las
colaboraciones dio como resultado un disco donde se mezclan todo tipo
de estilos. Desde el reggae de ‘Jamaican Rum’ al tecno pop en 'Yellow
Pearl', todo era posible para nuestro irlandés favorito.
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Dos años después grabó 'The
Philip Lynott Album', y si bien este disco es más coherente en cuanto
al estilo, está plenamente identificado en el pop, y su calidad no
llega a las cotas del anterior. Tintes funky y bailables para un larga
duración que contó con muchos de los colaboradores del anterior,
añadiéndose además músicos como Jimmy Bain (Rainbow, Dio) o Darren
Wharton, el nuevo teclista de Thin Lizzy. Eran los días en que su
banda daba los últimos coletazos y a partir de aquí, su legado se
vuelve tan confuso como su propia vida.
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Pocos días después de
disolverse la banda, Lynott, Sykes y Downey se hacen acompañar por
Doish Tagle y Mark Stanway y bajo el nombre de Three Musketeers
ofrecen una serie de shows por el norte de Europa, done se mezclan
piezas de Thin Lizzy con otras de los trabajos en solitario de Phil.
Si bien esta formación fue anecdótica, hace tres años el sello Zoom
records editó un doble cd oficial, con aceptable sonido y una
magnífica presentación, muy apropiado para completar colecciones.
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Algo parecido ocurrió con GRAND SLAM, de quienes también hablamos, y que a pesar de que tuvieron que
separarse por falta de contrato, el tiempo ha hecho que hayan visto
editados hasta los ensayos. Una de las grabaciones más recomendables
quizá sea 'Studio Sessions' (Zoom Club, 2002), que no es otra cosa que
las demos registradas en el estudio, con buen sonido y una inmejorable
presentación que supera con creces la gran cantidad de bootlegs del
mismo material.
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El epitafio de Phil Lynnot en
solitario se escribió, como hemos visto, con el single 'Nineteen' y
las colaboraciones con Gary Moore, el remate a una obra que ha hecho
que Phil viva para siempre en millones de corazones.
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